Si quieres ver los contenidos de este blog de forma puntual, entra en nuestra nueva casa.
14 Marzo 2009
Si quieres ver los contenidos de este blog de forma puntual, entra en nuestra nueva casa.
13 Marzo 2009
Qué penoso es el espectáculo de las personas que se dan importancia. El muchacho que aun habiendo filmado sólo dos cortos habla de "mi obra", el joven instalador que se llama a sí mismo "artista plástico", el amante de hablar de sí mismo en tercera persona o el presunto autor de culto que se cree por encima del arte popular. Qué lejos están esos personajes de otros que, habiendo sido grandes, se sintieron abrumados por los homenajes. Qué arrogante el que piensa que su pecho está para que le cuelguen medallas. Como cualquiera, sigo, leo, veo con asombro la rabieta infantil de algunos toreros que, creyéndose poseedores de un arte superior, devuelven su medallita por considerar que otro no se la merece. Ahora resulta que vienen a poner orden en esta España, el país con más premios por metro cuadrado, premios privados, nacionales, autonómicos, comarcales, y no hay programa de variedades en que no aparezca una entrega de premios. La dramática realidad es que nos sobran premios y nos falta cultura.
Ellos, los devolucionistas, han sido mezquinos, pero, sinceramente, creo que no se han dado cuenta. Actúan, al menos uno de ellos, con la cruel inocencia de quien lleva leyendo en los papeles elogios absolutamente desmedidos a su "arte". Aquí y allá le han llamado filósofo, poeta, coreógrafo del capote y qué sé yo cuántas tonterías más. Y cuando es tan desproporcionada la distancia entre el verdadero mérito de una persona y las alabanzas que recibe es normal que la cabeza se vaya un poco. Para colmo, si su objetivo consistía en defender la fiesta, lo único que han conseguido es levantar otra vez la liebre: ¿es el toreo un oficio que merece una Medalla a las Bellas Artes?
A mí, la única que me hacía gracia cuando hablaba de "mi arte" era Lola, la Lola Flores (a la que, por cierto, le dieron la Medalla del Trabajo).
13 Marzo 2009
12 Marzo 2009
12 Marzo 2009

11 Marzo 2009
11 Marzo 2009
Aseguran los sabios de salón
que si se muestra catastrófico,
si se enjaula en moderadas distancias
es que ha entrado en ti.
Insisten en que si demuestra aprecio medido en pulgadas,
si hay más párpado que iris, más displicencia que atenciones
sueña despierto contigo.
Y en la aprensión ante una comicidad conocida
ironizas ese argumento para no pasar de insomne circunstancial a crónica.
Y con enorme pragmatismo alzas la barbilla
para que las lágrimas regresen a los ojos.
Ahí la verdad cristaliza y atraviesa.
Analizan los puristas de las relaciones
cada desaire como un acercamiento del más inseguro.
Alquimia para los más cándidos.
Si destila tirria va a ser que no le importas. Sin más.
Disparatan los altruistas de esperanzas
que una indiferencia es asomo de consistencia
y en eso, en su reverso
no es más que un olvídate ya.
Y en un espasmo de coherencia se segregan
la falacia de la virtuosa exactitud.
Y colapsada de tanta aportación
corre a los pies del gran canalla gritando:
- Ya sé que no me quieres.
El gigante despliega sus alas.
- Esperaba que tú lo hicieras primero.
11 Marzo 2009