Todo sucedió una noche de San Valentín del año 2009. Un grupo de desenamorados se dieron cita aquella noche flanqueados por Goya y Hermosilla. (esto es para nota)

Todos los asistentes, al llegar a casa escribieron en su diario: "qué idiotas son, pero cuánto me he reído".

Desde entonces, viven esperando ansios@s una nueva actuación de Monólogo Sapiens... porque si la risa es adictiva... solo se cura volviendo a reír.