Resumiendo este año,

mi año en los demás.

Desguazo las primeras intenciones,

las que se vistieron de gala

para distinguirte entre el confeti de abrazos.

Este año.

En mi año no hubo más árbol

que la parte de mí enraizada

en pasados.

Otros años en ellos.

No hubo más adornos

que el resto de purpurina y resaca en algodón

y quizá un poquito de piel.

No hubo deseos que quemar ni hacer trizas.

Soplamos las cenizas de lo no cumplido.

No se cumplen secretos a medianoche

por mucho que traguemos con aguante

las campanadas sonando a suerte.

Sin pellejo es más fácil.

El tuyo pendiente del hilo de la madurez.

Sin huesos descartas sustos.

Los tuyos crujiendo ante el número par.

Este año.

Mi año en los demás.

Tampoco hubo arengas pausadas por contenidos pesares.

Echar de menos a quien falta,

a quien permanece en la fiesta donde ya no se suman años,

a quien no acude por no romper el turrón,

a quien no le apetece que le anden con panderetas.

Sintetizando mi año

en doce nombres de época,

de enero a diciembre,

de frío a frío

y tiro aunque no toque,

me quedo con el impar que asoma.

Quizá se cumpla en este año, mi año

lo que en el otro se cumplió en los demás.