Sin ti pero contigo.
Contigo pero sin ti.
Es el balanceo de muchas historias
escritas y por contar,
sentidas y por tolerar.
Es el vacilar de quien entre todas las razones
no da con la que resplandece pues se desenfoca.
Es la idiosincrasia de la adolescencia.
Expandida hasta que te arrugas.
Y pierdes la esencia de lo que eras.
Suavizarte ya no entra en los designios de tu recorrido.
Contigo pero sin ti.
La barra se hace infinita
cuando no encuentras sus manos debajo
y tus pies no se despegan del suelo.
Y el parque se hace solar en venta
cuando recoge sus juguetes.
Y la casa se desmantela
cuando ya no se postra ante sus manías.
Sin ti pero contigo.
La conveniencia casa anillos antagónicos.
Y el contraste sigue ahí aunque se cubra de nimiedades.
La seguridad solidifica lazos líquidos.
Y la estabilidad pacifica a los más sediciosos.
Sin ti.
Depende del tú sin mí.
Contigo.
Estriba en el querer conmigo.
Pero sin ti contigo, es el duelo de los que aman.