Eso sintió Esperanza Aguirre bajo sus pies. Eso ha contado. Lo que no entiendo es por qué lo ha contado con tanto detalle, tanta profusión, sin casi bajarse del avión... acaparando portadas. Mostrando un aspecto de mujer normal, lejos de la super-mujer a la que nos tiene acostumbrados.
Cura de humildad. Primero, para evitar esa sensación que tenemos algunos ciudadanos de que está rentabilizando lo que fue una tragedia para miles de personas y pudo serlo personal para ella. Segundo, porque quizá ella pueda poner un granito de arena ideológico para luchar contra el terrorismo internacional: pero no con más soldados y policías... sino intentando que cada vez haya más educación, alimentos y progreso al alcance de los que ahora no lo tienen; porque el terrorista que está dispuesto a morir para matar, posiblemente no sepa ni lo que es una vida digna... y eso no justifica sus actos, más bien los explica.
AUTOR: Ignacio Caballero










Escribe un comentario