El lamentable suceso del pasado fin de semana en el Balcon de Rosales que llevó a la muerte a Álvaro Ussía, va más allá de una administración que permite que haya delicuentes que sean la ley de la noche en los locales de ocio.
En los últimos años hemos asistido a una precarización brutal de los empleos en el comercio de todo tipo. Hoy en día es un milagro encontrar a una persona cualificada que sepa de cine en una sección de venta de ese producto, que sepa qué es una peonía en una floristería o que entienda que las flores de bach no tienen nada que ver con la música.
Atrapados estos trabajadores/as por empleos de bajo coste, empezando por los salarios, en el mejor de los casos se les da un cursillo express con las cuatro cosas que necesitan para no perderse en su propio lugar de trabajo. Más allá de eso no hay ningún rigor en la selección de personal destinada a encontrar el perfil más adecuado que desemboque en una atención al cliente de calidad; todo va destinado a ajustar costes e intentar suplirlo con apliaciones informáticas que se cuelgan de vez en cuando.
Lamentablemente, en el caso del Balcón de Rosales tienen un departamento de Recursos Humanos que parece dirigido por Mike Tyson... y el pasado sábado se les reseteó el cerebro de algunos de sus empleados, en caso de poseerlo.
AUTOR: Ignacio Caballero










bonito blog!
entra y lee mi relato del 2008...si t gusta, votalo, puedes hacerme ganar un viaje a NY...que te cuesta?