Tenemos dos grandes ejemplos, de orillas ideológicas distantes, que nos muestran cómo la publicidad y el periodismo pueden rozar la ciencia ficción, por ser finos.

En el primer caso, vemos un ejemplo de publicidad, sino engañosa, al menos un poquito capciosa. Se trata de la promoción que EL PAÍS hace de un ordenador portátil, del que a bombo y platillo dice que solamente cuesta 99€ con un ahorro de 500€. Lástima que un poco más abajo, en letra liliputiense se lea que tienes que abonarte a Jazztel durante 24 meses a razón de 46 euros del ala mensuales. Para los soñolientos: 1104€... Curioso. ¿no?

El que vuelve a no sorprendernos es el titular de hoy en EL MUNDO. Nosotros que pensábamos que su editorial y los chistes iban en la página 3. Sin embargo, solamente el tono ridiculizante de las grandes letras de portada, ya nos da pistas sobre lo serio que resulta este diario habitualmente; por un lado no deja de regalar coleccionables de la Guerra Civil y por otro... se ríe de aquellos cuyas heridas de entonces siguen abiertas y de paso, hace juicios paralelos a los que hacen los jueces. Periodismo de investigación dicen... de cómo se desinforma al personal o cómo seguir hablando "del chino del 11-M" cuando la actualidad se relaja.

AUTOR: Ignacio Caballer

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