Ya no eres como antes. Hoy te he visitado y algo había cambiado. La primera sorpresa en la primera planta; videojuegos en lugar de cine. La demanda manda. Eso sí, sin saber muy bien cómo han surgido unas cajas para que los clientes hagan el trabajo de los/las cajeros/as. "Autoservicio más cómodo" dicen; su trabajo... gracias, responde la máquina.

En la segunda planta, sorpresa: música y cine apelotonados en un mismo espacio... misterios; ha desaparecido la sala de lectura donde los consumidores podíamos hojear un libro con tranquilidad antes de decidir su compra. Eso te hacía diferente, pero algún gestor ha optimizado el espacio y minimizado tu encanto.
Rechazo las cajas automáticas y me dirijo a una caja con persona. He comprado la película Mía Sarah; una de psicólogos cuerdos.
Cuando pago mi compra a la cajera veo el nombre en su chapa; también se llama Sara. Es la poca magia que te queda, FNAC.
AUTOR: Ignacio Caballero











Todas las grandes cadenas se vuelven impersonales, es una lastima. Antes el personal era bastante especializado, eso también se ha perdido. Un abrazo.