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Es complicado tener nuevas sensaciones en una costumbre como la de ir al cine. Ayer cuando sacamos la entrada para ver Una Palabra Tuya, nos dieron un libreto en el que pudimos leer el primer capítulo en el que se basa la historia, antes de ver la película.

Las risas que nos produjo el lenguaje de Elvira Lindo mientras nos presentaba a Rosario y Milagros, fueron el perfecto preludio que una inédita ilusión; el saber cómo seguía la historia y además verlo reflejado en una pantalla de la mano de una directora tan solvente como González Sinde.

Tras la sesión de cine, lo que realmente apetece es leer el libro para ver cómo es capaz Elvira Lindo de virar hacia el drama desde un comienzo que casi es un monólogo del "Club". Un diez para la iniciativa de regalar ese librito con la entrada.

La historia de Rosario y Milagros es tan cotidiana que asusta, porque tras un comienzo realista pero distendido... destinado quizá a que el espectador se relaje, se comienzan a desgranar dos historias que convergen en una; la de dos amigas de siempre que por sus diferencias se convierten en inseparables.

Rosario (Malena Alterio se sale) encarna la conformidad y la frustración contenidas que hace pagar a su entorno con intereses elevados... mientras que Milagros (una Esperanza Pedreño sublime), nos muestra que la fragilidad y la fortaleza son las dos caras de su persona.

Cuando te quieres dar cuenta... la historia ha derivado en un drama repleto de realismo; la historia de estas dos barrenderas que huelen a premio Goya, cala hondo en la retina gracias a un libro que se presume excelente, un guión adaptado fiel y unas interpretaciones que hacen que aquello de "cine español", sea un sello de calidad.

ALGO PARA RECORDAR: La escena en la que encuentran algo en un contenedor.

AUTOR: Ignacio Caballero.