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Mientras escribo estas letras, Michael Phelps ya disfruta de su segunda medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín. Ya solamente le quedan seis.

Phelps une a su forma física un enorme talento, lo que le ha colocado en el camino de hacer historia. Sin embargo, vive en una peculiar disyuntiva; la de conseguir los ocho oros que le harían convertirse en una leyenda durante mucho tiempo, o la sensación de fracaso si de nuevo se queda a las puertas ganando "solamente" seis o sietes medallas del más preciado metal olímpico.
La circunstancia que vive este deportista no es muy diferente a lo que viven muchas personas en su día a día. Desde pequeños nos vamos poniendo, o nos ponen, metas cada vez más altas que, en su justa medida, son un sano acicate para el espíritu de superación... siempre y cuando no se convierta en una espiral de metas inalcanzables que hipotequen nuestros momentos de satisfacción plena.

Porque es bueno intentar ganar ocho medallas de oro... pero tenemos que estar preparados, nosotros y nuestro entorno, para gestionar el ganar alguna menos... y saber disfrutar de lo que hemos conseguido.

AUTOR: Ignacio Caballero

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