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Me voy por un rato. El rato que serán dos si lo llamas día. Me voy pero dejaré un pie, una mano, un ojo…Todo lo que sea divisible, aquí.
Me divido. Y no por ello soy menos. Nadie lo es al compartir.
Vuelvo en dos segundos largos. En dos bostezos de niño.
Seguiré dibujando soles en papel, comiendo botones de chocolate que endulcen mediodías.
Y os dejo a mí.
Para alegraros el día o paliar tu angustia, Lilian.
Para haceros pensar, dulce Arwen de andenes clandestinos.
Para despertarte, inquieto poeta, aunque ya lo estés. Despierto.
Para seguir siendo yo, Esperanza.
Para que contestes a mis locos correos, querido Amigo.
Para que nos descubras. Somos "nos" aquí, en Manhattan.










cuando abro el blog lo primero que hago es buscarte, lo cierto es que tus escritos no me dejan indiferente, puede que me alegren o que me hagan reflexionar pero siempre despiertan algun sentimiento. Gracias
Te echare de menos, un rato....o dos...........o quizas muchos mas............te esperare vagando por esos andenes......
Arwen.