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Ayer fue un Domingo plácido... incluso en una casa situada en pleno Madrid con calles que habitualmente son tomadas por los coches.

Estábamos comiendo en nuestra casa cuando ya en la sobremesa comenté en voz alta a mi chica: "qué tranquilidad, cómo se nota que hoy todo el mundo descansa". Esto me hizo pensar que el descanso real no solamente se ciñe al plano individual de no tener que ir a trabajar, sino que también tiene un componente colectivo en los que elementos como: el silencio, la tranquilidad, la quietud y la calma son básicos para que ese descanso sea de calidad en una ciudad tan ruidosa como Madrid.

Vivimos días en los que nos venden como modernización del comercio la apertura indiscriminada durante las 24 horas en la Comunidad de Madrid; lo que pone en peligro ese descanso colectivo... y se disfraza como una necesidad de los consumidores ocultando políticas económicas de pan para hoy y hambre para mañana.

Empresas como Carrefour ya se han apuntado a la moda de los muebles suecos de abrir hasta las 23:00 horas... una forma de destrozar la conciliación laboral de sus trabajadores, perjudicar el descanso colectivo... pero eso sí... todo esto debidamente tuneado en las tan manidas memorias de Responsabilidad Social Corporativa que tan de moda están y que maquillan conductas empresariales de dudoso beneficios social. Sombra aquí, sombra allá...

AUTOR: Ignacio Caballero

PUBLICADO EN:

- METRO. 15/07/08
- ADN. 15/07/08
- PUBLICO. 15/07/08