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QUIZÁ QUIERA SER OTRO

Ayer, mi sombra

abatida por la lluvia

blandía un puñal.

Afronté la embestida

en la arena,

en la hierba,

luego, más arena.

No sentía frío

a pesar de agonizar.

No había allí

más monstruo que yo.

Y la sombra gimió

al eco de mi risa.

Y el cielo se desplomó fiero

atravesando mi angustia,

sin mermarla.

Quizá quiera ser otro.

Uno amado,

esperado

con el corazón expuesto.

Quizá quiera ser aquél.

Escuchando radios

y no conciencias.

Quizá no quiera ser yo.

Entre paredes

que aprietan hasta estallar.

Al que no besan.

No abrazan.

No saludan.

Y tras la puerta.

Nada.

Aunque el hedor a estar no siendo

aplauda.

Sombría estancia

donde se hace el autor.

Y las botellas en fila

a punto de fusilarme.

Condenado por ahorcar al amor

de un árbol sin raíces.

Condenado por desterrar

perdones mudos.

Y lo amargo paliará

la muerte del otro y de aquél.

Empapando mis costillas.

Exfoliando errores.

Hasta que la noche se descuelgue del día.

Y en medio de la historia paralela

donde el alcohol me separa un poco más de mí.

Quisiera ser otro,

uno

que no fuera yo.