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Hoy escribo sobre ti. Sí, tú. Clandestino ser que se oculta tras un monitor desde por la mañana con bostezos de café o chocolate, por la tarde como umbral a tu libertad o ya en la noche aunque te pesen las pestañas. Sí, tú. Pues sé que te gusta que se escriba sobre ti. Lo sé por que a mí me gustaría. Es el reflejo de tu paso por la vida. Lo que se capta con un simple hola.

Tú, que entras para buscar significado a tus sueños. Y tratas de descifrar si tu destino te merece o mereces tu destino.

Tú, interesado por la actualidad aunque se agrande la grieta de la crisis, la crueldad y el surrealismo en tus entrañas.

Tú, que indagas en ese escrito de alguien que aunque sea suyo lo hace un poquito tuyo. Y, entonces, baila tu corazón.

Y a ti, al que le gusta opinar desde el anonimato, desde la magia de los duendes o de los cómics… Desde donde sea pero reconociéndote aunque tras ello solapes una angustia, un anhelo, una pérdida o un encuentro. Reconociéndote como la niña del lunar en el tobillo, o el chico estrenando perilla, la mujer de los mil brazos o el hombre anclado en su agenda.

Eres tú, sonando. Eres tú haciendo ruido.

Hoy va por ti.