.
Me ha dejado un hueco. Se ha acurrucado en sus sueños y me ha dejado un hueco para que libere los míos. O pensamientos o inquietudes. Un hueco para algo que ya es mucho.

Y no me conoce si por conocer se entiende a estrechar una mano o dar dos besos sin darlos y es que muchas veces no se dan. Caí aquí de casualidad como una gota de lluvia en la punta de la nariz o en la uña del dedo meñique. De casualidad aunque haya gente que no crea en ellas. En las casualidades.

Me pidió una foto y ¿para qué una foto si le doy una parte de mi alma? No una cualquiera. La que escribe, donde soy más yo que nunca. Y ¿para qué una foto? Si todos cambiamos. Ayer como aquel día era la niña de aquella foto. Hoy resulto otra y mañana seguramente me pareceré a alguien que una vez conociste. Prefiero sonar. Así se lo dije. ¡Qué más da que suene con los ojos verdes, pelo castaño y uno cincuenta y seis de estatura! Me he descrito en un instante pero eso no importa. Lo que importa es que he sonado y me han dejado un hueco en este océano de ruidos.