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La gente me dice con cierta frecuencia: "cuánto tiempo libre tienes". Esa exclamación viene derivada de mi afición a tener un blog y llenarlo de contenido, escribir cartas, ver cine, querer editar un libro, pensar en un nuevo videoclip, ir a clase de teatro (ya apenas), ver cine de palomitas y del otro, viajar a lugares curiosos, cuidar los ojos de Sury, aprender a cocinar y sobre todo compartir mi vida con Ella. Mayúsculas Si... Ella.

Entonces yo me pregunto... revisemos; son 24 horas para todos y entiendo que no todo el mundo, afortunadamente, tiene ni mis gustos ni aficiones ni tendencias pseudoparanoicas. Ahora bien, mi contrapregunta es; "Y tú... ¿qué haces con tu tiempo?". Es entonces cuando se oye el comienzo de David el Gnomo a modo de ventolera del desierto.

Porque todos tenemos un trabajo que nos roba un tercio del día o más, depende de lo que la gente maree perdices. Todos tenemos una casa que está más o menos limpia y una comida que elaboramos con mayor o menor intensidad, todos dormimos de 6 a 8 horas siempre que el prime time no termine el día de mañana... y en definitiva, si vamos cuatro o cinco veces al baño, nos duchamos una vez al día (salvo enfermizos).... ya tenemos cubiertas nuestras necesidades biológicas... con el resto de lo que nos queda.... ¿qué hacemos?. (suena Superman de fondo)

Dejemos fuera a la gente que tiene hijos/as que tienen complicaciones extras y centrémonos en aquellos que tienen una situación más parecida a la de los treintañeros emancipados (si no lo son, más tiempo libre tienen porque el milagro de la ropa sucia-ropa en el cajón les sigue funcionando). ¿Qué hacen con ese tiempo?... ni puta idea, pero que lo cuenten si quieren no??.

Puede ser que lo usen viendo la tele, escuchando la radio, bailando en su habitación o quizá chateando por internet.... puede que les guste ir a las obras a criticar lo que hacen, que les encante espiar a su vecina o que sueñen con estudiar una carrera de humanidades en la Uned a la que finalmente nunca se apuntaron. Quizá se compren revistas de forma compulsiva, vayan de tiendas día sí y día venga va... o les encante aquello de hablar sin ganas de fijo a fijo porque es gratis. Allá melenas.

Pero que lo cuenten... o que decidan no contarlo... pero por Dios, que dejen de mirarme como a un bicho raro que hace cosas con su tiempo libre (como Cuba)... y además se le ocurre la locura de contarlo, de que se note y a ser posible... de que te toque.

Se me olvidaba una actividad... tomar unas cañas... ¿te apuntas?.

Ser o si Ser... ni cuestión ni hostias!

AUTOR: Ignacio Caballero