El enemigo tiene aspecto inofensivo, cada vez lo fabrican de menor tamaño e incluso estéticamente lo van perfeccionando. Si eres chica y notas una falta de atención por parte de tu novio... es posible que te esté engañando con otra: La consola de video juegos.

Resulta curioso observar que en las parejas en las que existe una Playstation, la comunicación dentro de la pareja suele estar bastante afectada; en los casos más extremos puede ocurrir que incluso tu chico prefiera quedarse un sábado por la noche matanto marcianos que irse a cenar contigo y unos amigos. Posiblemente no te lo dirá tan abiertamente, pero si decides irte tú con tus amigos, cuando vuelvas a casa toca la consola a ver si sigue caliente... lo que es seguro es que tú puedes terminar quemada.

Lo preocupante de todo esto es el carácter infantil que tiene el uso y la supremacía de la video consola dentro de la pareja. Habituamente delata una intención nula por parte del chico de querer seguir avanzando dentro de la relación y, en cualquier caso, un nivel de infatilismo importante. Aunque la chica piense al principio que son "sus cosas" y tiene que respetarlas... las alarmas deben encenderse cuando ella sienta que se ha convertido en un video juego más de la video consola... y si es el preferido de él, pues la cosa no va mal, pero ojo, que puede terminar pasando de moda.

Queremos romper una lanza a favor de quienes tienen una video consola y la utilizan con mesura y criterio; suelen ser aquellos que compran el programa del karaoke, el tenis de la wii y montan una fiesta colectiva memorable; en esos casos se demuestra que el aparato en si no es malo, sino el uso que se haga del mismo.

De tal forma podemos concluir que el chico que tiene una video consola y la coloca en su ranking de necesidades por delante de su chica, suele ser una persona introvertida, muy callada... la gente suaviza diciendo que "es tímido"... y sin embargo... el escalofrío te llega cuando suelta el mando del siniestro aparato... se pone a cenar contigo y solamente se escuchan las cucharas golpeando el plato. Game over... o casi.

AUTOR: Ignacio Caballero