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La mediocridad del programa Operación Triunfo es directamente proporcional a la cantidad de publicidad y patrocinio que hay dentro de su tiempo de emisión; por eso, cuando un Jesús Vazquez convertido en el Capitán Spot, dice que da paso a la publicidad suena un poco a chiste. Debería añadir: "publicidad en formato de anuncios".
Desde la tecnología que hay en la Academia y que patrocina una marca japonesa, pasando por el maquillaje que convirtió en puertas pintadas a chicas que ya son guapas al natural y terminando por la entidad financiera que nos quiere volver a todos azules... resulta insoportable que, además, se llene todo el programa de momentos que nada tienen que ver con la formación de los concursantes.
Dijo Risto Mejide, convertido ya en caricatura de sí mismo, que más bien parecía "El Diario de Jesús"... y no puedo estar más de acuerdo con esta apreciación; añado que cuando escuché decir a un miembro del jurado, que se equivocaron sospechosamente en lo poco que hacen durante toda la gala, que los concursantes estaban trabajando en un centro de "alto rendimiento"... volvieron a mi retina y cadena de huesecillos auditivos las imágenes de bailes con coreografías espasmódicas y gargantas que desafían a la lluvia en la mayoría de los casos.
AUTOR: Ignacio Caballero










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