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La trayectoria de Charlie Kaufman como contador de historias es, sin duda alguna, una de las más interesantes de la historia del cine reciente. Simboliza la importancia de un buen guión para que lo que veamos en la pantalla no resulte ser "lo de siempre".
En su estreno como guionista nos deleitó con la peculiar "Cómo ser John Malkovich" (Spike Jonze, 1999); en la que un marionetista (John Cusack) encuentra trabajo en la planta 7,5 de un edificio, desde donde descubre una puerta que da acceso al cerebro (y voluntad) del famoso actor que da nombre al título.
En su segunda película trabaja también con Spike Jonze como director; Adaptation (El Ladrón de Orquídeas) (2002) resulta ser la historia del guionista de la primera película tras el final del rodaje de ésta; con un Nicolas Cage desdoblado y atrapado por una Meryl Streep realmente singular.

Un proceso creativo cuyo último paso evolutivo se traduce en la tragicomedia "Olvídate de Mi" (2004); la historia de una pareja que tras la ruptura deciden olvidarse mutuamente. Ella (Kate Winslet) acude a una empresa que se dedica a borrar "malos rollos" de la cabeza... y consigue borrar a su ex-novio de sus recuerdos. Cuando él (un contenido Jim Carrey) lo descubre, decide hacer lo mismo... pero en pleno proceso de borrado se da cuenta de todo lo que siente por ella y quiere detener la aniquilación de su recuerdo y recuperar su relación. 
Kaufman compartió con Michel Gondry el guión de esta última historia, que fue dirigida por el propio Gondry, que más tarde tomó caminos más excesivos aunque también interesantes, con títulos como: La Ciencia del Sueño (2006), o la recién estrenada "Rebobine, por favor" (2008).
En cualquier caso, dos buenos ejemplos en los que la forma de contar historias lleva un sello personal y nos aleja realmente de los bostezos de lo cotidiano, de lo excéntrico de las historias "raras" y de la sensación de que todo está inventado. ¿Quién da más?
AUTOR: Ignacio Caballero
Gracias a mi hermana Ana, una auténtica descubridora de historias apasionantes.










Cuatro grandes joyas. Pero sin duda, mi preferida Olvídate de mí! el tándem Kauffman-Gondry es increíble, ejemplo de un original juego narrativo que hace que el espectador piense y no le den todo masticado. Una de las historias de amor y desamor más originales que existen en el cine actual.
Gondry en solitario, derrocha originalidad por doquier y homenajea a nombres importantes del cine como Mèlies, con la fragilidad de sus paisajes y muñecos de trapo, cartón y papel celofán en la Ciencia del sueño.
Jeje, pues esta es mi aportación. Me sorprendió Cómo ser John Malkovich con la que me reí bastante y Adaption necesito verla de nuevo ;-)
Muchas gracias por este post y a seguir viendo buen cine.
Besitos