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Los Cohen han vuelto... a medias. Porque en la que es considerada como una de las películas del año y candidata a ganarlo casi todo, me ha quedado la sensación intensa de que va de más a menos con en un tobogán en el que solamente Javier Bardem y Josh Brolin consiguen hacernos perder el aliento.
La historia de un hombre corriente que se encuentra con una cantidad de dinero que le traerá la misma cantidad de problemas y que le coloca en el vértice de un triángulo de persecuciones, se desarrolla de forma irregular dando lugar a una convergencia de historias que termina chirriando en un final decepcionante.
A su favor, las interpretaciones de Josh Brolin y Javier Bardem (incomprensiblemente considerado actor secundario), dan soporte a una historia que consigue un ritmo narrativo en ocasiones magistral; encontrando el punto justo entre la literatura en la que se basa y un lenguaje cinematográfico que consigue convertir en otro personaje más al propio paisaje.
La cara B de los personajes son un Woody Harrelson metido con calzador en la historia y un Tommy Lee Jones metido a filósofo que diserta de forma espesa y nada inteligible sobre la vida y la vejez, intentando sin éxito transmitir lo que ha cambiado el mundo y la forma de entender la violencia durante los últimos veinte años.
Una historia con momentos brillantes, pero que queda lejos del toque maestro de los Cohen en obras maestras como Barton Fink o Fargo, siendo ésta última un ejemplo de lo que he echado de menos en la irregular historia del país que no es para viejos.
EL DRAGÓN ELOGIA: un comienzo realmente prometedor y la estética western que impregna toda la cinta.
EL DRAGÓN CRITICA: la abismal diferencia entre los buenos trabajos de Bardem y Brolin, frente a los incompletos Jones y Harrelson, lo que perjudica claramente al equilibrio de la historia.
EL DRAGÓN OPINA: estaría hablando quizá con mayor benevolencia de esta película. Pero de los Cohen me esperaba más.
ALGO PARA RECORDAR: la escena de la moneda en la gasolinera. Puro cine.










Muerte entre las flores o Fargo son mas redondas que no es un pais...., estoy contigo en ello. Coincido la secuenca de la moneda, y creo que el personaje de Woody Harrelson es para crear mas ambiente los Cohen son muy de personajes pequeños aparecen y desaparecen, pero todos ponen algo.
Se nota el sello Cohen, eso es cierto.
Pero se les pide más... son víctimas de su propio nivel cinematográfico.
Besos en los periplos de los fotogramas.
Nacho
Aún no vi "No es país..." debido, principalmente, a que en mi encantador pueblecito (Pontevedra) no se estila eso de que en el único cine que hay traigan películas como Dios manda, así que habré de aguardar, pero bueno, leyendo tu crítica y la que me dio un amigo que sí la vio, ya la voy a coger con cierto recelo, una lástima.
De los Coen me gustan especialmente Muerte entre las flores y Fargo (y cambiando el registro, El gran Lebowsky, para mí la mejor que han hecho, no de manera objetiva,sino porque El Nota me ha robado el corazón), pero difiero contigo en que Barton Fink sea un peliculón, de hecho debería decir que me dejó un regusto a improvisación y a meter las cosas con calzador que para mí, echa la cinta a perder. En fin, es sólo mi opinión.
Bueno, pues que buen blog. Saludos.
Holaaaaa:
Claro que solo es tu opinión... como la mía es solamente la mía.
Gracias por la aportación; estoy de acuerdo en el Gran Lebowsky y sobre todo en Fargo. Muerte entre las Flores es mi asignatura pendiente.
¿Barton Fink?... hace mucho que la vi... recuerdo una atmósfera genuina.
Un abrazo en lo inesperado que tiene todo lo imprevisto.
Nacho.