El grupo donostiarra La Oreja de Van Gogh ha sido uno de los protagonistas indiscutibles de la banda sonora de mi vida en los últimos años.

Sus últimos discos han transmitido lo que pocas veces se encuentra en el mercado; un estilo propio y un tipo de canción bien hecha y muy bien compuesta. Sin pretensiones de tomar apuntes al escucharlas, ni que sean dignas de Mozart o Beethoven, tampoco de ser un malote fanático de canciones raras. Simplemente música pop de la buena, sin ningún matiz peyorativo, al contrario.

Ahora su cantante, Amaia Montero abandona un grupo en el que ella era La Voz. Como en caso anteriores, el mejor de los ejemplos es Mecano, creo que Amaia no será capaz de reeditar un éxito como el vivido junto a LODVG. Porque las canciones eran buenas más allá de la excelente voz rubia que daba letra a sus melodías y armonías.

Ni contigo ni sin ti... una marcha con fecha de regreso. Siempre nos quedará París.

AUTOR: Ignacio Caballero

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- METRO. 21/11/07