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Ese era el título de uno de los programas que yo veía cuando era pequeño y ese título sirve para delatar la falta de humor y el tremendismo (por no decir amarillismo oscuro), que han suscitado los videos sobre Educación para la ciudadanía y el transporte público de Madrid.
Me cuesta creer que hayan sido incluso noticia principal de portada de algunos diarios que se consideran "serios". Creo más bien que ambas creaciones audiovisuales son el combustible con el que se alimenta un tipo de periodismo que nos quiere hacer creer que esas travesuras audiovisuales son capaces de cuestionar los cimientos de un país. Ja.
El único lobo que parece que va a llegar seguro es el de la Navidad y lo hará en forma de turrón; porque es patético escuchar que los reyes deben abdicar, que la patria se rompe o que quieren lavar el cerebro de nuestros hijos. Eso sencillamente es tomar el pelo a la gente y, una vez más, subestimar nuestra inteligencia colectiva.
AUTOR. Ignacio Caballero
PUBLICADO EN:
- EL CORREO ESPAÑOL. 06/10/07
-EL ECONOMISTA. 11/10/07










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