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La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a dos eventos de los que saqué una triste conclusión; a la Psicología como profesión médica (si se cumple la promesa electoral pendiente), le crecen los enanos.
Digo esto porque he visto de cerca y con cierto estupor la forma que tienen de vender motos los que se autodenominan como Coach: dedicados a prácticar el Coaching. Esa especie de Psicología de cafetería que presume de ser algo "nuevo".
Entre las herramientas básicas que se atribuyen los presuntos profesionales de este cuento a medio camino entre la filosofía barata y la autoayuda simplona destacan dos: la palabra y la intuición. Como el que pide perejil al vecino.
A los pocos días de ver de cerca esta forma de engañar a la gente, asistí a un congreso de expertos en Psicología que hablaban de las emociones y el bienestar. Otro mundo; profesionales que emplean una metodología, que realizan estudios durante años para poder diagnosticar un comportamiento, que cuestionan todo antes de darle validez y que verdaderamente se esfuerzan por mejorar la vida de sus pacientes.
En el Coaching no hay pacientes, sino Clientes... según sus propias palabras, y eso dice mucho de ellos; de hecho el Coach es a la Psicología lo que un charco a un océano.
Creo que ya va siendo hora de que la Psicología sea una profesión que ocupe el lugar que se merece en nuestra sociedad. Porque está llena de buenos profesionales que no son una ONG y que demuestran cada día que pueden mejorar la vida de las personas sin tomar el pelo a nadie.
AUTOR: Ignacio Caballero










la psicología es una disciplina yo que soy médica digo que no es ciencia.
y no me gusta.
Hay médicos que tampoco practican ciencia... y tampoco me gustan.