.
La donante de mi segundo apellido ha sido la persona que desde que nací se ha dedicado a cuidar de mi... a fortalecer mi autoestima para convertirme en una persona capaz de afrontar todo lo que la vida me depara.
Esa autoestima cuya ausencia en mucha gente es hoy el origen de ansiedad, fobias, miedos y depresiones.
Tampoco me construyó una urna en la que conservarme para que nada me hiciera daño... no me privó de la posibillidad de SENTIR con mayúsculas, de descubrir mi camino mientras lo iba construyendo a su lado. Esas heridas en mis rodillas con mercromina fueron haciéndome más fuerte porque solo si caes alguna vez, aprendes a levantarte.
Esa libertad no significó nunca que me dejase hacer lo que me diera la gana, pero ciertamente me prohibió pocas cosas... medio una confianza que cuando fue traicionada me supuso algún azote del que no tengo traumas, sino recuerdos de una educación fundamentada en dos pilares: el Si... pero también en el No; cuya ausencia hoy en día genera tiranías infantiles.
La humildad, la honestidad,el amor y la valentía para ser feliz son la herencia que tengo de tí en vida, en una vida a la que hoy añades una vela más. Gracias por existir mamá.
AUTOR: Ignacio Caballero Botica