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La iniciativa de unos grandes almacenes de abrir hasta las 23:00 pone de manifiesto un par de cosas. La primera es su publicidad, en la que se dice textualmente que si tu pareja llega tarde a casa "no tiene un amante", sino que está comprando muebles (no sé qué es peor). La segunda idea enlaza con este mensaje publicitario en el que se pone en entredicho que prolongar hasta esas horas la apertura de un comercio sea realmente el cubrir una demanda de los consumidores.

Si así fuera, me parece muy preocupante el pensar qué clase de conciliación laboral es la que se basa en unos horarios que hacen necesario comprar muebles y menaje del hogar a unas horas en las que lo "lógico" sería dedicar tiempo para ti y para tu entorno social. Tampoco conviene olvidar a los trabajadores de esos almacenes... ¿a qué hora llegan a casa?... supongo que también dirán que no tienen un amante.

Me niego a pensar que una sociedad deba regirse por unos horarios que, en beneficio de la gente "que está muy liada", prolongue sus horarios comerciales hasta límites absurdos. ¿Acaso hay algo de bueno en llegar a casa y que tu familia ya esté dormida?.

AUTOR: Ignacio Caballero

PUBLICADO EN:

- EL PAIS. 30/07/07
- LA GACETA DE LOS NEGOCIOS. 06/08/07