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Desde el famoso Póntelo, pónselo hemos visto decenas de campañas de concienciación para promover el uso del preservativo como un método anticonceptivo y, además, como la única forma válida para protegerse de enfermedades de transmisión sexual.
Ahora, después de los miles de millones que se siguen invirtiendo en ese sentido, llega la propuesta de convertir en una "barra libre" el acceso a la píldora del día después; con la idea de reducir el número de abortos que crece sin parar.
Dando por hecho que el tomar esa píldora asiduamente no debe ser nada sano para el cuerpo de una mujer, si se generaliza su venta sin ningún tipo de requisito,pagarán justos por pecadores(nunca peor dicho) y muy pronto veremos "resuelto" el tema de los abortos realizado en clínicas con asistencia quirúrgica... sin embargo veremos cómo se dispara la transmisión de enfermedades por transmisión sexual, se reduce el uso del preservativo y veremos un problema convertido en otro, sino más grave, si totalmente previsible y, por lo tanto, evitable.
Siempre cuesta más promover conductas responsables, que coartadas para las imprudencias. Tonterías, las justas.
AUTOR: Ignacio Caballero
PUBLICADO EN
- LA RAZÓN. 07/07/07