Miedo siento al observar cómo muchas relaciones personales se sustentan en una obediencia basada en el miedo y el temor. En ese ámbito particular entre las personas a ese comportamiento lo llamamos "malos tratos".

Miedo me da cuando en la vida pública se emplean argumentos para atemorizar a la gente, como si fuéramos niños pequeños aterrados porque viene el hombre del saco.

Miedo siento cuando los argumentos electorales, sin excepción de colores,se convierten en profecías apocalípticas que en otros países, potencias mundiales, han coartado las libertades individuales hasta dejar el Contrato Social de Rousseau en un pueril aperitivo.

Miedo me da que se intente retener o conseguir la obediencia de la gente erigiéndose en el Mesías, el Salvador... o más bien... el Lobo que pierde credibilidad al ritmo de sus amenazas. En el ámbito público esta forma de tratar a la gente tiene un nombre: "manipular"... y me temo que funciona.

AUTOR: Ignacio Caballero.