El votante tranquilo hace como los profesores del colegio; si no has estudiado durante el curso... da igual lo que hagas para lucirte al final.
Sería un paralelismo con el circo de las campañas electorales que duran un par de semanas, aunque el votante tranquilo tiene la sensación de que, para algunos políticos, dura cuatro años... o mejor dicho... hasta que consiguen el poder.
En la era de internet, en la que todos tenemos la capacidad de opinar... de poliinformarnos y desinfornamos con la misma intensidad, quedan un poco ridículas las estampas de políticos disfrazados de pueblo llano... abrazando a gente que les importa más bien poco e intentando mostrar naturalidad en situaciones que al final se vuelven en su contra.
Promesas de quienes parece que no gobernarán nunca, desfile de personajes que huelen a corrupción desde la distancia... o bien oportunistas que usando su ingenio quieren alcanzar un sueldo de funcionario del estado.
Para el votante tranquilo todo está decidido desde hace tiempo... porque pone nota todos los días... porque en una elecciones que deciden a los que gobernarán las ciudades y pueblos, es donde mejor se evalua el trabajo realizado en cuatro años... basta con bajar a la calle y pasear.
No olviden los estrategas electorales que el votante tranquilo evalúa por igual al que gobierna y a la oposición... porque ambos tienen que demostrar que son mejor que votar en blanco.
AUTOR: Ignacio Caballero