Las recientes imágenes en las que un padre-entrenador primero pegaba y luego abrazaba a su hija-discípula es un nefasto ejemplo de un viejo refrán cuya popularidad y aceptación es más que preocupante: quien bien te quiere...te hará llorar.

En las relaciones adultas este refrán y su negación forman parte de un crecimiento personal y de autoestima que todos tenemos la oportunidad de seguir, porque cuando algo te chirría...lo que parece... es.

Sin embargo, sigue habiendo ejemplos en los que se justifica el maltrato psíquico y físico añadiendo: pero me quiere.

Quizá sea esa conflictividad en forma de violencia que muchas personas sufren tiene relación con la absurda idea de que para saber si una relación va bien, hay que pasarlo mal cada cierto tiempo... en un macabro juego en el que las caricias son sucedidas por desprecios... que anhelan una nueva caricia como agua del quinto mes del calendario.

Quien bien te quiere... lo que hace es quererte, sería mi forma de ver este refrán. No digo que sea sencillo llegar a esa conclusión... sin embargo es muy sano saber y sentir que las caricias y los abrazos son el idioma de la gente que te adora y a la que amas. ¿Las lágrimas?... las de felicidad también existen.

AUTOR: Ignacio Caballero

PUBLICADO EN:

- LA RAZÓN. 08/04/07
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