Hace unos días paseando de la mano con mi chica por Madrid vimos una escena curiosa: un perro blanco que iba llevado por un hombre alto de pelo blanco y que en su otra mano llevaba cogida la de una niña pequeña de unos tres años, que parecía ser su nieta.
Estaban los tres estáticos en la acera porque la niña estaba en cuclillas mirando hacia arriba; haciendo no sabemos exactamente qué; observando el cielo quizá, o simplemente pensando.
Al pasar junto a ellos escuchamos a la niña decir: "espera... espérame un momento", le decía al abuelo mientras el perro estático y formal hacía extensiva esa petición a él. El abuelo le contesto: "no te preocupes,que yo te espero". Mientras la niña lo único que hacía era doblar sus piernas y observar el cielo pensativa.
Fue mi chica la que me dijo: "esa niña está descubriendo el paso del tiempo... y su abuelo le está dejando que lo haga".
La realidad nos muestra en los momentos más cotidianos las muestras más claras de cómo respira nuestra sociedad.
Es una suerte ir de la mano de esa mirada y ese corazón que me permite darme cuenta en un instante de que lo único que necesitan los niños y niñas de hoy en día es que se les dedique Tiempo. ¿Alguien da más?
AUTOR CARTA: Ignacio Caballero
AUTORA FOTOGRAFÍA: Fátima Izquierdo.










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