El pasado miércoles tuvimos la mala suerte de entrar con nuestro coche en una ratonera llamada "Plaza Castilla" a las siete y media de la tarde.
Tuvimos la oportunidad de ver de cerca esas cuatro torres que están llamadas a convertirse en todo un símbolo de la ciudad que presume de llevar al cielo.
En los tiempos que corren, donde se manejan conceptos tan bonitos como: desarrollo sostenible y ciudades para las personas, me cuesta creer que estas cuatro torres no sean otra cosa que la huella de un pelotazo urbanístico que, desde luego, entró por la escuadra: Vini, Vidi, Vinci... que diría Pérez.
Esas cuatro torres tendrían su sentido en un lugar con las infraestructuras adecuadas para albergar a toda la gente que trabajará en elcasi kilómetro de altura del que presume una de ellas...y los centenares del metro de las otras tres.
Estoy de acuerdo en que una ciudad financiera y de oficinas (al estilo de ciudades como París o Londres) es necesaria para el desarrollo económico de una capital como Madrid... pero no creo que el cielo, por muchos picores que tenga... hubiera elegido a esos rascadores de su piel para ubicarlos donde están... en un lugar ya de por si saturado de coches y de gente que lo tendrán un poco más complicado para ver las nubes y sus picores.
AUTOR: Ignacio Caballero
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- 20 MINUTOS Madrid. 22/03/07