Resucita el bueno de Miguel Gila cuando escucho la noticia de una norteamericana que, debido a sus problemas de obesidad, no se ha enterado de que estaba embarazada.
Gila contaba que tenía que haber nacido en Diciembre, pero le venía mal a sus padres y se esperó a Agosto, con todo el calor; nació solo y no estaba su madre en casa, por lo que le tuvo que dar de merendar la vecina... sonaba exagerado en los tiempos que yo escuchaba estos monólogos míticos.
La estancia de nueve meses de este niño norteamericano en el vientre de su madre fueron confundidos por ésta con un dolor de tripa. Más que romper aguas, esta mujer rompió el sentido común.
No deja de sorprender hasta qué punto puede llegar el despiste, la dejadez o todo eso unido para no percibir que una mujer está embarazada. Carezco de experiencias en las transformaciones que sufre una mujer embarazada, pero entre lo de esta madre y la del Reino Unido que tiene a un niño bien "hermoso", esto de la maternidad va a tener que ser con examen psicológico previo.
Como decía Gila: que sea la última vez que naces solo.
AUTOR: Ignacio Caballero
PUBLICADO EN:
- ABC. 06/03/07
- QUE Madrid. 06/03/07
- QUE Barcelona. 06/03/07










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