Hay sentimientos que se pueden expresar verbalmente hasta la saciedad... tanto, que pueden llegar a desvituar su sentido. Querer a alguien o hacer justicia son dos buenos ejemplos.Decir a una persona que la quieres continuamente sin que hagas nada realmente para que esta persona lo sienta, puede llegar a desvirtuar tus palabras.
Hablar continuamente de hacer justicia, como en el caso del atentando del 11 de Marzo de 2004, también termina agotando el concepto y, al menos en mi caso, tanta saturación informativa creo que, lejos de impartir justicia... se va a convertir en arma arrojadiza entre políticos y periodistas de orillas enfrentadas.
Creo que se está perdiendo el juicio de la justa medida. Sin poner en ningún momento en duda la importancia que tiene a nivel informativo, incluso histórico, el mencionado juicio... no veo demasiado sentido en volver a reconstruir en prensa radio y televisión, minuto a minuto y cada día, lo que fue aquel terrible atentado y todos los estornudos y parpadeosque se produzcan en las declaraciones de testigos, inculpados y víctimas.
Es demasiado frecuente confundir opinión con información y en este caso más todavía. Ya sabemos lo que sucedió... no nos hagan aborrecer el tema. Dejen que la justicia nos devuelva el juicio informativo y resuelva las incógnitas que nos tenga que resolver.
AUTOR: Ignacio Caballero










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