Se ha criticado la puesta en escena, la combinación de imágenes dieciochescas con la electricidad de las guitarras de grupos como New Order, The Strokes o The Radio Dept. y se ha comentado el nulo tratamiento de los acontecimientos socio-políticos que tuvieron lugar en una etapa convulsa como fue la Revolución Francesa. Sofia Coppola no quería contar la vida de María Antonieta como cualquier otra película de época. Los colores pastel, los encajes, los peinados vertiginosos, el aroma de los dulces inundan un filme que ofrece una imagen pop-chic de la frívola vida versallesca y recorre el mundo interior de su protagonista.

Con tan sólo catorce años, María Antonieta, a quien da vida Kirsten Dunst, llega a Francia para contraer matrimonio con el delfín Luis XVI, (Jason Schwartzman) heredero de la corona francesa. La joven soberana austríaca deberá enfrentarse a un mundo absorbido por la vida en la corte y la excesiva ornamentación en el estilo y hábitos de vida palaciegos. María Antonieta no es más que una adolescente atrapada en un universo adulto, acristalado desde donde no puede percibir lo que ocurre más allá de las lindes de Versalles. Tan sólo puede dejarse atrapar por la opulencia de un decorado, a la vez opresivo, en el que ella es el centro de atención, no sólo por su belleza y su condición de extranjera, sino por su misión de tener que dar a Francia un varón heredero que perpetúe la dinastía de los Borbón.

Este es el punto de partida. A partir de ahí, Sofía Coppola se adentra en la evolución personal de una reina incomprendida que renegaba del asfixiante ambiente en la corte y buscaba su propio lugar en un universo en el que se sintió siempre extranjera. Más preocupada por las últimas tendencias en moda, peinados, maquillaje, fiestas y chicos María Antonieta fue una joven como cualquier otra en la actualidad. Sin embargo, tuvo que madurar a pasos agigantados cuando formó una familia y hubo de enfrentarse a las consecuencias de su derrochadora actitud y junto con su marido - ambos inexpertos en dirigir las cuestiones políticas del país - a una realidad demasiado poderosa que marcaría el final de la monarquía en Francia.

Sofia Coppola plasma en este trabajo el espíritu de Lost In Translation con canciones evocadoras, silencios expresivos y situaciones y diálogos cómicos que aportan frescura a una atípica película histórica. Kirsten Dunst, Jason Schwartzman y el resto del reparto ponen el resto. Dunst porque plasma la ingenuidad y una enmascarada alegría que se ve ensombrecida por el agobiante dramatismo y tristeza de la joven soberana a la que interpreta; Schwartzman porque interpreta a un rey despistado, despreocupado e ignorante de sus cargos como monarca, pero también como esposo.

Coppola encierra en su película un sentimiento humano, una edad, una época, en definitiva, refleja el retrato de una mujer cuyo nombre no debe abrumarnos por su influyente carga histórica. Sofia Coppola nos invita a conocer a una persona ahogada interiormente por su soledad y tristeza y exteriormente, por una decoración artificial en demasía que la empujó a caer en un atracón - propio de los dulces de la cinta - de lujo y riqueza para compensar su sensación de vacío. Ella fue María Antonieta.

Valoración: Imprescindible.

Una escena: la reverencia de María Antonieta en el balcón frente al pueblo francés.

Un momento musical: I Want Candy

El dato: Las zapatillas converse

AUTORA: Ana María Caballero

DISFRUTA DEL TRÁILER