Cuando era pequeño mi lugar de trabajo era el colegio... y nunca tuve entre mis pocas virtudes el hacer las cosas con tiempo.
Como consecuencia de todo aquello siempre iba corriendo a todas partes, con esa sensación de que las piernas van más deprisa de lo que tú puedes soportar.
Se me ocurrió adelantarme a mi tiempo y, no sin cierta influencia del cine de Spielberg, decidí ir al cole en monopatín. Aquello fue una idea tan transgresora, que en el colegio tardaron más de un año en poder prohibirlo por "ley".
Ahora, a mis 31 años... no tengo monopatín... tengo unos patines, muy monos... que me gustaría utilizar para ir al trabajo... para no contaminar, llegar a tiempo y hacer de Madrid una ciudad más habitable, pero claro, ahora las normas de seguridad vial... me han sacado ventaja. La historia del monopatín de mi niñez se ha convertido en la de mis patines... que son muy monos.

AUTOR: Ignacio Caballero
PUBLICADO EN:
- LA VERDAD (Murcia). 07/02/07