David Beckham es un buen futbolista. Ha demostrado en el tiempo que lleva en el Real Madrid que, aparte de ser una máquina de hacer dinero, sabe jugar al fútbol; su trayectoria en España ha estado marcada por el hecho de que su Padrino fue Florentino Pérez, que cambió el concepto de "ganar títulos" por el de "ganar dinero"... o como mínimo mezcló ambas ideas de forma desafortunada.

Sin embargo Beckham, dejando de lado a su mujer, no ha dado nada que hablar durante este tiempo en España; no ha provocado las incomodidades para el Real Madrid que podrían imaginarse de una estrella mediática como es él. Supongo que la prensa amarilla ha echado de menos alguna excentricidad del británico sin conseguirlo; hasta para eso le inventaron un doble que hacía las tonterías que se esperaban que hiciera el Beckham original.

Mientras, en el terreno de juego ha sido un jugador por encima de la media de sus compañeros y, en ocasiones, víctima del desastre colectivo que vive el gigante Goliath madridista.

Posiblemente su marcha no cambiará demasiadas cosas, tampoco hará ganar títulos, provocará dejar de ganar mucho dinero y, en última instancia, sirve para llenar páginas y horas de periodismo que cada vez más, de lo que menos hablan es de fútbol. No pierden David ni Goliath; la que pierde cada vez más, es la credibilidad de este deporte.

AUTOR: Ignacio Caballero

PUBLICADO EN:

- ADN 16/01/07
- ABC 16/01/07
- LA GACETA DE LOS NEGOCIOS 19/01/07
- LA VERDAD 21/01/07