Hay profesiones que requieren un alto nivel de responsabilidad, presión y tensión: un cirujano/a, un piloto de aviones, una psicooncóloga infantil, un/a escolta, un bombero/a, un profesor/a, un/a trapecista, un político de alto nivel... a todos ell@s y a muchas más profesiones se les exigen grandes niveles de preparación y un margen de error realmente bajo, porque en ocasiones un error en su trabajo puede resultar muy dañino para la sociedad.

Se puede ser mejor o peor ejercitando una profesión, pero yo me pregunto; ¿qué ocurre cuando un cirujano, piloto, psicooncóloga, escolta, bombero, profesor o trapecista se retira?... simplemente deja de ejercer su profesión y deja de estar sometido a esa presión y exigencia laboral. No puede cometer errores que perjudiquen a la sociedad en relación a su profesión.
Los políticos están excluídos de este razonamiento. Son los únicos que, si se lo proponen, son peores ex-políticos que políticos cuando lo fueron.

AUTOR: Ignacio Caballero.

PUBLICADO EN:

- LA GACETA DE LOS NEGOCIOS 02/01/07