Es el tiempo que separa una agresión de otra. En ese tiempo apenas te dará tiempo a leer esta carta.
La violencia verbal y física están inculcadas como una forma de relacionarse que da cierto miedo el pensar que cuando una vez me dijeron; "yo a ti no te imagino dando voces"... sentí un orgullo por ser cierto ese comentario hacia mí.
En la relación con mi pareja solamente hay "buenos tratos" tanto de ella hacia mí como de mi hacia ella. No hay ni un solo instante en el que la incomprensión se haga patente, hasta incluso con un silencio sabemos comunicarnos. Hemos aprendido a hablar las cosas en el momento adecuado y a no querer controlar todo lo que el otro piensa. El control es la semilla de muchos males de pareja.
Evidentemente no ha sido un camino sencillo el encontrar esa sensación de madurez sentimental mutua; somos "treintapocoañeros" y no nos hemos "conformado" con aquello que no "rimaba" en otras relaciones aunque eso significase "empezar de nuevo"; aprender y ser consecuente con uno mismo nunca es retroceder, sino avanzar. La mayoría de la sociedad intenta vendernos lo contrario.
Somos conscientes de que nos queremos tal y como somos, ninguno espera que el otro cambie con el tiempo ni con bodas o hij@s, hemos decidido darnos la libertad de ser nosotros mismos. Estar juntos solamente porque queremos, de no ser propiedad el uno del otro. Solamente nos queremos... en todos los segundos que dura un minuto... tras otro.

AUTOR: Ignacio Caballero

PUBLICADO EN:

- QUE Madrid. 30/11/06
- EL MUNDO (YO DONA). 09/12/06
- MUJER DE HOY. 09/12/06