La reciente sentencia que tipifica a los profesores como funcionarios a los que se protege jurídicamente como autoridades del estado parece que llega un poco tarde, aunque es mejor que nunca.
Eso me hace recordar a una persona de mi entorno cercano y cuya profesión es la de profesora de lengua; ella ha luchado toda su vida contra viento y marea. Ahora está al borde de la jubilación y siento que le cuesta llegar al final. Ha podido ver cómo se desmoronaba la moral y la ética en la mayoría de sus alumnos.
Ella, que educó a sus hijos en las dos vertientes y lo sigue haciendo en una de ellas, que en realidad son todas. Ella, esa profesora de un instituto de Torrijos que se ganó a pulso el "doña" delante de su nombre sin que ello signifique altanería, sino más bien el prestigio de quien te hace aprender, pero que no se dedica a dar lecciones.
Gracias por enseñarme tanto de la vida, por charlar conmigo de tú a tú, aunque el tiempo ha pasado para los dos y tengo más de catorce razones para respetarte, admirarte y quererte. Estoy orgulloso de ti Doña Goyi.
AUTOR: Ignacio Caballero
PUBLICADO EN:
- EL DIA DE TOLEDO. 18/11/06
- MAGAZINE de La Razón. 26/11/06










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