Era sábado noche. Temperatura perfecta en Madrid y con la persona a la que más quiero, y es más, he querido nunca... o siempre, lo mismo es.
Fuimos a una discoteca del centro; un nuevo local anunciado en guías del ocio del viernes cuyo nombre mezcla reinas y brujas.
Al entrar la iluminación y decoración nos encantaron, nos sumergió en una atmósfera que invitaba al baile, ritmo, sensualidad, provocación y disfrute de una noche mágica.
Se me ocurrió ir a pedirle una canción al DJ; lástima que al llegar a la cabina solo hubiera un tipo (y no de interés) que estaba de brazos cruzados junto a la mesa de mezclas... mezclas ya enlatadas para dar ritmo a esa noche... pero sin la frescura que da una persona poniendo discos a petición de gente "caprichosa" como yo. Supongo que es más rentable llevar unas cuántas rosquillas tostadas y ya mezcladas... lástima que no pudimos cantar la Dulce Locura que tanto nos gusta... aunque tuvimos y tenemos, la suerte de vivirla en esa noche que fue nuestra... de nuevo. Me molas chica G.
AUTOR: Ignacio Caballero
PUBLICADO EN:
- ADN 30/10/06










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