Me cuesta entender que un poder público tenga que comprar terrenos en la costa para que no sean salvajemente urbanizados. Entiendo que las leyes deberían ser suficientes para preservar determinados entornos y un cierto equilibrio en el crecimiento de las ciudades; alguien debería echar un vistazo a los Planes Generales de Ordenación Urbana y poner un poco de orden.
Los ayuntamientos atesoran un poder inmenso, generan una gran cantidad de dinero derivado de la gestión del suelo (véase Marbella) y tengo la sensación de que todo eso, lejos de estar controlado, se está convirtiendo en una forma de enriquecimiento para unos pocos que, además... está configurando unas ciudades y unos lugares de "vacaciones" que están llenando de cemento la piel de la tierra.

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ABC 04/07/06
METRO 04/07/06
LA GACETA DE LOS NEGOCIOS 06/07/06