Partiendo de un concepto de Mario Benedetti me surge la reflexión sobre las rupturas de pareja tras el verano, o mejor dicho, tras convivir de forma intensa durante las vacaciones.

Normalmente es la punta del iceberg lo que provoca la ruptura y creo sinceramente que las parejas suspenden en septiembre porque no aprobaron en junio; más allá de eso queda la sensación que yo he vivido en mi pasado de que cuando las parejas pierden la confianza y comienzan a enterrar problemas debajo de la alfombra, es solo cuestión de tiempo que las cosas estallen. Es como el mal estudiante que no va a clase y piensa que en el examen (convivencia intensa) va a sonar la flauta.

El diálogo con la pareja y el respeto al espacio del otro son fundamentales; más incluso, el hecho de que uno mismo sea capaz de hacer cosas sin su pareja, de quererse a uno mismo, de que exista la suficiente confianza como para no tener que saber en todo momento ni lo que hace ni lo que piensa,ni tampoco tener que rendir cuentas en forma de interrogatorio.

Todo se reduce a una convivencia completamente voluntaria; la certeza de saber que nos queremos y estamos unidos por el lazo de la libertad. ¿Suena cursi?. Pues eso es la "despareja" y es apasionante sentirlo así. Gracias Benedetti por tus escritos. Gracias mi niña, por existir.

Este artículo que envié ayer a los medios lo publica hoy el diario ADN en su página 9.

También hoy 31 de Agosto el diario gratuito QUE publica la carta DE DOLCE NADA. Página 9.

PUBLICADO ADEMÁS EN: Mujer de hoy (16/09/06), Yo Dona (16/09/06)

PD: la solución a la adivinanza ochentera es: PIPI CALZASLARGAS